SITUACIÓN DE RIESGO:
El análisis de la situación es el
siguiente: Se trata de una clase donde el 45% del alumnado son chicas. La edad
media es de 15 años.
Existe un alumno que presenta
aislamiento (solo tiene un amigo), rechazo y que comienza a recibir conductas
agresivas.
Existen 3 alumnos que perciben la situación como de riesgo de
bullying, y detectan que al Alumno número 3 le aíslan y le rechazan.
Es una clase donde hay 5 alumnos
considerados amables y respetuosos con los demás, por lo que en principio
parece una clase cohesionada y con buena convivencia.
La primera medida a tomar con el
alumno en riesgo es tener una entrevista con él, donde nos detalle la situación
en la que vive. Le manifestaremos nuestro apoyo y deseo de ayudarle. Abrimos
una comunicación directa y preferente con el Alumno número 3, que nos permitirá
conocer los hechos y actuar ante el problema. Le preguntaremos por su afinidad
con cada uno de los/las prosociales y sus amigos más directos, con el fin de
elegir una pareja como Alumnos-Ayuda.
En una clase de estas características, y por la edad del alumnado, la medida principal
será implementar un sistema de ayuda entre iguales. Como dicen Cowie y Wallace (2000), las principales
características de la ayuda entre iguales son que los jóvenes son entrenados
para trabajar juntos fuera de su círculo de amistad. Este tipo de interacción
ayuda a reducir los prejuicios y fomenta la confianza entre género y grupos
étnicos. Al Alumno 3 le ven los compañeros como “muy diferente”, por lo que la
interacción debe llevarse a cabo por alumnos que no sean de su grupo de amigos
(aunque el Alumno 3 solo declare tener un amigo). En este tipo de sistema:
- Se les da a
los jóvenes la oportunidad, a través de un adecuado entrenamiento, de aprender
habilidades de comunicación, de compartir información y de reflexionar sobre
sus propias emociones.
- Los jóvenes
son entrenados para tratar con conflictos y ayudar a los compañeros a
relacionarse los unos con los otros de una forma más constructiva y no
violenta.
Como explican Isabel
Fernández García y Gabriel Orlandini (2001), se trata, por lo tanto, de
desarrollar dentro de las escuelas unos servicios paralelos a los métodos
tradicionales de resolución de conflictos, a la vez de dar mayor
responsabilidad y participación a los alumnos en la gestión de la convivencia
del centro.
El sistema de ayuda entre pares
trata de crear un grupo de alumnos que tras recibir una formación en técnicas
de escucha activa y desarrollo de la empatía y resolución de problemas ayuda a
sus compañeros en situación de indefensión, confusión, dificultades académicas
y dificultad de relación con sus iguales.
Los alumnos ayudantes son
elegidos por sus propios compañeros y el lema del equipo de alumnos ayudantes
es “Ayudar nos ayuda” y aunque el perfil exige que sean alumnos reconocidos y
valorados por sus propios compañeros, éstos pueden ser elegidos atendiendo a
perfiles personales muy variados.
¿Qué ventajas hay en este tipo de
intervención?
Según Cowie y
Wallace (2000), la ayuda entre iguales permite que los alumnos se impliquen en
el proceso para que la convivencia no sea impuesta. Hay una serie de ventajas:
1. El alumnado detecta la violencia en las fases más tempranas.
2. Es más probable que el
alumnado confíe en un igual más que en un adulto.
3. Las victimas tienen a alguien a quien acudir y perciben que en la
escuela se actúa en el problema.
4. Supone una ayuda también para el profesorado, a quien a veces falta
tiempo y recursos para ocuparse de todos los problemas interpersonales que le
llegan.
5. El alumnado formado como ayudante aprende habilidades
interpersonales que le serán de mucho valor en su propio ejercicio de la
ciudadanía activa.
6. Los padres también visualizan y valoran la preocupación de la
escuela por el bienestar de los estudiantes.
7. Los sistemas de ayuda ofrecen relaciones potenciales con otros
servicios, por ejemplo, los departamentos de orientación y otros recursos
dentro o fuera del centro.
8. Entre los ayudantes, a
menudo están quienes fueron víctimas de violencia. Esto les hace tener mayor
empatía por la experiencia e integrarse en grupos en los que predominan el
apoyo y la ayuda.
Una vez puesto en marcha el sistema, se hará un especial seguimiento
de la situación del Alumno 3 con entrevistas personales para ver cómo ha
evolucionado el problema. Las entrevistas personales con los alumnos ayudantes
también nos darán la medida de cómo sigue el ambiente de la clase. También es
importante tener en cuenta la rotación de alumnos que serán parte del programa.
En la evaluación también se realizará un sociograma como el que nos
advirtió de la posibilidad de que el Alumno 3 estuviera en riesgo. Veremos las
nuevas dinámicas entre los alumnos y si han desaparecido las conductas
negativas.