sábado, 3 de diciembre de 2016

MÓDULO 4: BUENAS PRÁCTICAS

MÓDULO 4: BUENAS PRÁCTICAS

El caso que desarrollé en el módulo 2 era una situación de riesgo, donde comenzaba a percibirse un posible caso futuro de acoso. La descripción de la clase era la siguiente: 

Se trata de una clase donde el 45% del alumnado son chicas. La edad media es de 15 años.

Existe un alumno que presenta aislamiento (solo tiene un amigo), rechazo y que comienza a recibir conductas agresivas. 

Existen 3 alumnos que perciben la situación como de riesgo de bullying, y detectan que al Alumno número 3 le aíslan y le rechazan.

Es una clase donde hay 5 alumnos considerados amables y respetuosos con los demás, por lo que en principio parece una clase cohesionada y con buena convivencia.

La propuesta para la situación y el centro pasa  por organizar diferentes espacios comunes. Es en estos espacios, y en la ausencia de los adultos, donde la situación de acoso podría aparecer. 

En cuanto a los sitios en el aula:

El lugar donde los alumnos van a sentarse en clase será rotativo, para fomentar la cooperación y la sociabilidad de los mismos. Para ello se hará un seguimiento con los profesores que impartan docencia en esa aula, analizando las relaciones creadas por los alumnos.

Aquí cabe destacar la necesidad de utilizar una metodología activa, como es el aprendizaje cooperativo. Esta estrategia promueve el trabajo en equipo, y se ha revelado como una manera de prevenir situaciones de conflicto en los institutos.

En cuanto a la entrada y la salida del aula:

Es importante que el centro tenga preparado un protocolo de las entradas y salidas del aula, así como de los minutos entre clases que existen. La propuesta que se haría aquí sería que los profesores de guardia se acercaran a las clases en los cambios, para que la presencia del adulto evite ciertas situaciones. Esto evitaría situaciones de estrés por parte de los alumnos vulnerables, y la sensación de orden en todo momento en el aula.

En cuanto al patio: 

Es importante preparar un plan de recreos para gestionar las situaciones de conflicto. Para ello, el plan debe estar consensuado con todos los docentes, que deben implicarse activamente en el desarrollo. 

Al margen de esto, en el centro se deberá proponer diferentes actuaciones en relación con los alumnos para que ellos sean parte implicada en la convivencia del centro (siempre con la ayuda del orientador del centro): 

-       Programa de alumnos ayudantes: Este programa servirá para que alumnos con capacidades empáticas (y prosociales) puedan colaborar en la resolución de conflictos con sus compañeros. Estos alumnos estarán entrenados en la labor por el orientador del centro. Deben conocer la situación del alumno 3, al que aíslan, para prestar especial atención. 
-       Talleres en el patio: Los alumnos propondrán diferentes actividades en la que puedan participar los compañeros, creando lazos con los demás alumnos.
-       Buzón de sugerencias: Servirá para tener información acerca de cómo es la convivencia en el centro. A partir de estas sugerencias (o quejas), los alumnos ayudante pueden desarrollar, junto con los docentes, actividades enfocadas a prevenir el acoso.
-       Campaña de sensibilización: Se crearán diferentes actividades relacionadas con aspectos tales como la homofobia, el racismo, el machismo, etc…, y las desarrollarán los alumnos.



Para realizar el seguimiento, el jefe de estudios se reunirá con los delegados de clase, quienes darán información acerca de cómo están funcionando las actividades propuestas, así como con los docentes implicados en cada clase. El orientador asistirá a esa reunión quincenal para proponer modificaciones si es necesario.



martes, 22 de noviembre de 2016

CASO PRÁCTICO. SITUACIÓN DE RIESGO.

SITUACIÓN DE RIESGO:

El análisis de la situación es el siguiente: Se trata de una clase donde el 45% del alumnado son chicas. La edad media es de 15 años.

Existe un alumno que presenta aislamiento (solo tiene un amigo), rechazo y que comienza a recibir conductas agresivas. 

Existen 3 alumnos que perciben la situación como de riesgo de bullying, y detectan que al Alumno número 3 le aíslan y le rechazan.

Es una clase donde hay 5 alumnos considerados amables y respetuosos con los demás, por lo que en principio parece una clase cohesionada y con buena convivencia.

La primera medida a tomar con el alumno en riesgo es tener una entrevista con él, donde nos detalle la situación en la que vive. Le manifestaremos nuestro apoyo y deseo de ayudarle. Abrimos una comunicación directa y preferente con el Alumno número 3, que nos permitirá conocer los hechos y actuar ante el problema. Le preguntaremos por su afinidad con cada uno de los/las prosociales y sus amigos más directos, con el fin de elegir una pareja como Alumnos-Ayuda.

En una clase de estas características, y por la edad del alumnado, la medida principal será implementar un sistema de ayuda entre iguales. Como dicen Cowie y Wallace (2000), las principales características de la ayuda entre iguales son que los jóvenes son entrenados para trabajar juntos fuera de su círculo de amistad. Este tipo de interacción ayuda a reducir los prejuicios y fomenta la confianza entre género y grupos étnicos. Al Alumno 3 le ven los compañeros como “muy diferente”, por lo que la interacción debe llevarse a cabo por alumnos que no sean de su grupo de amigos (aunque el Alumno 3 solo declare tener un amigo). En este tipo de sistema:
-         Se les da a los jóvenes la oportunidad, a través de un adecuado entrenamiento, de aprender habilidades de comunicación, de compartir información y de reflexionar sobre sus propias emociones.
-        Los jóvenes son entrenados para tratar con conflictos y ayudar a los compañeros a relacionarse los unos con los otros de una forma más constructiva y no violenta.

Como explican Isabel Fernández García y Gabriel Orlandini (2001), se trata, por lo tanto, de desarrollar dentro de las escuelas unos servicios paralelos a los métodos tradicionales de resolución de conflictos, a la vez de dar mayor responsabilidad y participación a los alumnos en la gestión de la convivencia del centro.
El sistema de ayuda entre pares trata de crear un grupo de alumnos que tras recibir una formación en técnicas de escucha activa y desarrollo de la empatía y resolución de problemas ayuda a sus compañeros en situación de indefensión, confusión, dificultades académicas y dificultad de relación con sus iguales.

Los alumnos ayudantes son elegidos por sus propios compañeros y el lema del equipo de alumnos ayudantes es “Ayudar nos ayuda” y aunque el perfil exige que sean alumnos reconocidos y valorados por sus propios compañeros, éstos pueden ser elegidos atendiendo a perfiles personales muy variados.

¿Qué ventajas hay en este tipo de intervención?

Según Cowie y Wallace (2000), la ayuda entre iguales permite que los alumnos se impliquen en el proceso para que la convivencia no sea impuesta. Hay una serie de ventajas:

1. El alumnado detecta la violencia en las fases más tempranas.
 2. Es más probable que el alumnado confíe en un igual más que en un adulto.
3. Las victimas tienen a alguien a quien acudir y perciben que en la escuela se actúa en el problema.
4. Supone una ayuda también para el profesorado, a quien a veces falta tiempo y recursos para ocuparse de todos los problemas interpersonales que le llegan.
5. El alumnado formado como ayudante aprende habilidades interpersonales que le serán de mucho valor en su propio ejercicio de la ciudadanía activa.
6. Los padres también visualizan y valoran la preocupación de la escuela por el bienestar de los estudiantes.
7. Los sistemas de ayuda ofrecen relaciones potenciales con otros servicios, por ejemplo, los departamentos de orientación y otros recursos dentro o fuera del centro.
 8. Entre los ayudantes, a menudo están quienes fueron víctimas de violencia. Esto les hace tener mayor empatía por la experiencia e integrarse en grupos en los que predominan el apoyo y la ayuda.

Una vez puesto en marcha el sistema, se hará un especial seguimiento de la situación del Alumno 3 con entrevistas personales para ver cómo ha evolucionado el problema. Las entrevistas personales con los alumnos ayudantes también nos darán la medida de cómo sigue el ambiente de la clase. También es importante tener en cuenta la rotación de alumnos que serán parte del programa.


En la evaluación también se realizará un sociograma como el que nos advirtió de la posibilidad de que el Alumno 3 estuviera en riesgo. Veremos las nuevas dinámicas entre los alumnos y si han desaparecido las conductas negativas.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Caso 1. Educación Primaria

El caso propuesto sobre Adrián en principio tiene indicios para ser considerado como acoso escolar. La violencia que se está ejerciendo es entre miembros de una misma clase, y la frecuencia de los incidentes es elevada. Además, hay una clara intencionalidad en lo que los compañeros le dicen a Adrián (la burla, la zancadilla sin que lleve el balón...), y hay un claro desequilibrio de poder (Adrián marca la diferencia en esa clase; es un alumno nuevo, y no se ha integrado).

Al margen de esto, el perfil de Adrián podría considerarse como una víctima pasiva, ya que está presentando una pérdida de interés por ir al colegio y es bastante retraído.

La actuación de el jefe de estudios es poco profesional, evitando enfrentar el problema y achacándolo todo a que "son cosas de niños". De hecho, le comenta a la tutora el problema para que los padres no le molesten a él.

La tutora, al tratar el asunto frente a toda la clase, tampoco fomenta la solución del mismo, ya que provoca que la situación se haga pública y eso pueda aumentar la intencionalidad en los acosadores.

Los alumnos actúan de diferente forma. Los alumnos que forman parte de los observadores se ríen por lo que perpetúan el acoso. Hay unos cuantos que actúan como ayudantes del acosado y le apoyan en la situación.

En cuanto a las medidas a adoptar, me parece que habría que reunir a los padres de los acosadores para que sepan cuál es la situación con sus hijos. A la vez, habría que preparar un plan de actuación con estos niños acosadores y con el grupo de observadores, ya que la prevención ya no es posible. Dentro del plan de convivencia del centro habría que dejar claro cómo actuar en una situación así. El plan a llevar a cabo servirá principalmente para desactivar ese grupo numeroso de observadores y para trabajar diferentes aspectos de la convivencia con los acosadores.

Bienvenidos

Buenos días,

Este será el blog para las reflexiones sobre el curso "Convivencia y prevención del acoso escolar" de Educamadrid.

Un saludo.